En noviembre del año 2013 aprobamos en la Legislatura de la Provincia de Santa Fe la Ley 13.392 de “Constitución y funcionamiento de los Centros de Estudiantes Secundarios y Superior no Universitarios”.

Siendo el autor circunstancial de la iniciativa, me tocó defender – a pedido del movimiento estudiantil, que movilizó el proyecto en las calles y en las aulas – un precepto innegociable en la redacción final de la norma que quedaría aprobada luego de un arduo debate parlamentario: debía quedar claro que los Centros de Estudiantes estaban integrados exclusivamente por estudiantes.

Esta definición puede resultar de sentido común, pero teniendo en cuenta que un recurso habitual de directivos pocos afectos a permitir la puesta en funcionamiento de los órganos gremiales estudiantiles en los establecimientos a su cargo, era – y sigue siendo – el de promover organismos mixtos, integrados por directivos, docentes, padres y alumnos, creímos que la Ley debía ser taxativa en ese planteo.

Dos artículos del texto definitivo de la norma plasman ese precepto: el 4to, que indica que los Centros están integrados por exclusivamente por estudiantes, y el 7mo, que veda la posibilidad de inmiscuirse en las decisiones del organismo gremial a cualquier persona que no sea estudiante, garantizando su independencia orgánica de las autoridades o de cualquier otro actor de la comunidad educativa.

Pues bien, acabamos de recibir un correo electrónico del Ministerio de Educación de la Provincia de Santa Fe, titulado “¿Imaginás centros de estudiantes integrados por docentes, estudiantes y familias?”, en cuyo cuerpo se amplía: “En la Ley de Educación que estamos construyendo con participación colectiva y digital proponemos la creación de centros de estudiantes y espacios de aprendizajes integrados por docentes estudiantes y familias. ¿Cuáles te parecen que son los aspectos ensenciales para hacer realidad esta iniciativa?”.

La sola enunciación de una propuesta de estas características implica, o bien un desconocimiento supino del texto y el espíritu de la Ley 13.392 por parte de los funcionarios del área, o bien que se está gestando una reforma de la misma por vía del proyecto de Ley de Educación propuesto por el Ejecutivo Provincial.

Los Centros de Estudiantes son herramientas de organización y representación gremial exclusivas de los estudiantes, no sólo porque así lo dispone una Ley provincial vigente, sino también – y fundamentalmente – porque ese derecho fue conquistado por la lucha inclaudicable de distintas generaciones del movimiento estudiantil secundario y terciario, movimiento que sabrá defenderlo frente a eventuales intentos de recorte de su vigencia.

Eduardo Toniolli (Concejal peronista de Rosario).